¿Por qué invertir en Colombia en tiempos de paz? – Por:Edwin Bohórquez Aya / @EdwinBohorquezA

Más de 48 millones de habitantes y US$282,5 miles de millones en Producto Interno Bruto. Ese es ni más ni menos el mercado al que el mundo entero le está poniendo atención después de la firma del Acuerdo de Paz con la guerrilla de las Farc que le dio fin al conflicto armado más largo de la historia de Iberoamérica. Ese mercado se llama Colombia y, bajo esta nueva realidad, está fortaleciendo la variable más importante en el mundo de los negocios: la confianza.

El acuerdo firmado con la guerrilla de las Farc, tras más de 50 años de conflicto armado, abrió la puerta de las oportunidades, aquella de la posibilidad de llegar a zonas antes vedadas por el conflicto y de visibilizar nuevos negocios en sectores como el turismo, la agroindustria y el inmobiliario, entre otros.

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“El fin del conflicto armado nos permite ofrecer mejores condiciones y más oportunidades para los inversionistas extranjeros. Datos de Planeación Nacional señalan que, gracias a la paz, en menos de 10 años se alcanzaría un nivel de inversión extranjera de US$36.000 millones, frente a US$12.000 millones del promedio actual”, le contó a IE Business School la ministra de Comercio, Industria y Comercio, María Lorena Gutiérrez.

¿Cómo se traduce eso en términos prácticos? En que ya están identificados varios sectores con el mayor potencial de desarrollo en el país. Agroindustria es el destacado, debido a la disponibilidad de 17 millones de hectáreas aptas para la reforestación, actividades agrícolas, desarrollo biotecnológico y genético, con ventajas como condiciones climáticas óptimas y beneficios tributarios, e incentivos como los otorgados por el Gobierno de obras por impuestos en las zonas más afectadas por el conflicto.

Procolombia, la entidad encargada de promover la inversión extranjera en el país, relata que “el cacao ha sido denominado el cultivo de la paz y cuenta con un potencial de más de 726.000 hectáreas aptas para el desarrollo del fruto y sus derivados”. Una apuesta con todas las cartas a favor, si se tiene en cuenta que este país tiene el reconocimiento “Cacao fino y de aroma”, distinción que sólo tiene el 5 % del grano mundial.

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La construcción, que ha sido uno de los impulsores de la economía en los últimos 10 años, tiene una prometedora proyección para la próxima década, no sólo por los recursos que se necesita invertir en los productos finales, sino porque es uno de los sectores que impulsan el aumento en la demanda de materiales de construcción para consumo local y de exportación. En este renglón económico, de acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación, se proyecta un incremento de 40 % adicional por cuenta del posconflicto.

Sandra Forero, presidenta de Camacol, el gremio que reúne a los constructores, asegura que “el sector de la construcción es de grandes perspectivas de inversión y desarrollo en los próximos años. El proceso de urbanización, la emergencia de mercados regionales, el desarrollo de los fondos de capital privado inmobiliarios, los nuevos estándares de la actividad y la amplia demanda por vivienda, espacios comerciales, industriales y de servicios son algunos de los factores. A lo anterior se suman los 35 millones de metros cuadrados en vivienda y construcción no residencial que se desarrollan por año, la formación de 250.000 hogares urbanos anualmente, la consolidación de la clase media del país y un crecimiento promedio del sector de 7 % que describen el positivo panorama”.

La experiencia y el servicio

Si Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo, ¿por qué no conocerlo? Si tiene el mejor paisaje cafetero, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, ¿por qué no visitarlo? Si tiene un río de siete colores, ¿por qué no verlo en vivo y en directo? Pues, de acuerdo con Paula Cortés, presidenta de Anato, el sector que agrupa a las agencias de viajes en Colombia, una de las apuestas que está haciendo actualmente el país está enfocada en visibilizar los destinos de turismo y paz, así como los corredores turísticos. “Esto va de la mano con la reducción en la renta para los hoteles en zonas de menos de 200.000 habitantes, lo que sin duda será una manera de dinamizar lugares que anteriormente no contaban con una forma de promocionarse. Asimismo, esto permitirá que los agentes de viajes puedan empaquetar estos puntos turísticos y venderlos a nivel nacional e internacional”. Cortés explica con una sentencia contundente lo que está viviendo la nación cafetera: “El mundo nos mira con otros ojos y esto ha permitido que más inversionistas internacionales nos vean como un país con mucho potencial para invertir”.

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El peso del sector turístico en Colombia es tan fuerte que Procolombia asegura que es el que más se consolidó y ganó relevancia en los últimos 10 años: “Hoy es la segunda industria que más atrae divisas, después del petróleo, el carbón y los otros minerales, y por encima de productos tradicionales como café, flores y banano”.

Así que si está buscando entrar a Colombia o busca ampliar su capital allí, el Gobierno de ese país otorga incentivos a los inversionistas, entre ellos el Régimen de Zonas Francas, donde habilita una tarifa del impuesto sobre la renta del 15 % aplicable a la actividad productora exclusiva en dicha zona. La introducción desde el resto del mundo de materiales y equipos a una zona franca, sin que se cause el pago de tributos aduaneros. La exención de IVA de los bienes necesarios para el desarrollo de su objeto social. Las exportaciones que se realicen desde allí a terceros países se benefician de los acuerdos comerciales internacionales negociados por Colombia y la posibilidad de vender al territorio nacional el 100 % de la producción de bienes o servicios producidos con el respectivo pago de arancel e IVA (únicamente sobre el porcentaje de insumos provenientes de terceros países).

También están la deducción al impuesto sobre la renta por inversiones realizadas en acciones de empresas agrícolas que no excedan el 1 % de los ingresos líquidos gravables. En materia de ciencia y tecnología, deducción del 125 % del valor de la inversión que se realice en investigación, desarrollo e innovación, siempre y cuando no exceda el 20 % de la base gravable, y el 100 % del valor de una donación, de acuerdo con los requisitos legales, siempre y cuando no exceda el 30 % de la base gravable.

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Y las nuevas empresas y sociedades que desarrollen todo el proceso productivo en los 344 municipios que conforman las zonas más afectadas por el conflicto armado (zomac) tendrán beneficios tributarios durante 10 años. Para la construcción de hoteles, los empresarios que construyan nuevos en los próximos 10 años en los municipios del país con menos de 200.000 habitantes tienen garantizada una tarifa del 9 % del impuesto de renta hasta por 20 años.

El panorama, entonces, es positivo. No en vano el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, recordó que “el Fondo Monetario Internacional acaba de revisar el pronóstico de crecimiento económico para Colombia durante este 2018, y lo ha subido al 3 %. Por eso la economía crecerá 3 % este año, según ese pronóstico. Mucho mejor que el año pasado, cuando fue inferior al 2 %”. ¿Y eso por qué pasa? “Por el aumento de precios del petróleo, el nuevo pronóstico de crecimiento de los Estados Unidos, que debe ayudar a las exportaciones, y los mejores niveles de confianza, tanto de los hogares como de las empresas en Colombia. Eso quiere decir que entramos en una senda de recuperación, con mejor desempeño. Ya pasó lo más difícil. Lo peor”.

*Este artículo forma parte del informe “Panorama de Inversión Española en Iberoamérica 2018”, del IE Business School.

 

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